Reseña de ‘Raised by Wolves’: el regreso de Ridley Scott resulta ser un descafeinado scifi que agoniza al espectador

Publicado por: Adrián Ruiz
Raised by Wolves

Cuando suena el nombre de Ridley Scott cualquiera se espera algo grande y con prestigio. Y cualquiera de nosotros se esperaría precisamente eso de su última producción, ‘Raised by Wolves’, una serie de 10 episodios de la cual dirigió los dos primeros además de ejercer como productor ejecutivo.

La propuesta en sí era muy prometedora y apuntaba a ser un éxito de temporada para la HBO. Y en cierta manera lo ha sido, pese a una crítica dispar y dividida y una opinión favorablemente positiva en redes sociales. Lo cierto es que ‘Raised by Wolves’ palidece en ciertos aspectos, haciéndole imposible brillar con suficiente luz propia, aunque tiene sus puntos positivos.

El declive de la humanidad

Dos androides, Madre y Padre, viajan a bordo de una nave huyendo de la destrucción de la Tierra a causa de una gran guerra. Su destino es un lejano planeta de condiciones habitables, el Kepler-22b, llevando consigo una docena de embriones para criarlos y formar una nueva sociedad en este nuevo mundo. Pero la misión no será sencilla, seis de los niños irán muriendo gradualmente por múltiples razones hasta quedar solo uno, el pequeño Campion.

Raised by Wolves

La guerra en la Tierra tuvo lugar entre los ateos y los fanáticos del mitraísmo, una antigua religión del imperio romano que adoraba a la deidad del Sol. Los androides criarán a Campion como un ateo, desalentando su curiosidad por la religión y por el pasado de su especie. Pero también supondrá una lucha conflictiva entre unos androides incapaces de comprender las emociones humanas y un niño en pleno desarrollo y aprendizaje. Por si fuera poco, no serán los únicos que han viajado al planeta: también habrá una colonia religiosa detrás de ellos.

Scott entona con cierto ingenio el choque entre humanos e inteligencia artificial empleando una curiosa paleta grisácea y paisajes desolados. La fortaleza y las limitaciones de cada bando dibujan muy bien una curiosa utopía para nada descabellada, pero que palidece por su propia agonía: en ocasiones llega a ser insufrible y no logra que conectemos lo suficiente.

Por desgracia para los fans del scifi, lo que iba a ser un estreno importante se acabó cayendo como un castillo de naipes en cuestión de pocos episodios. La ejecución está llena de incongruencias, empezando por unos androides -supuestamente perfectos- que actúan de manera irracional, en ocasiones incluso humana. Madre con diferencia es la que más hará que nos llevemos las manos a la cabeza en alguna que otra ocasión: a medida que avanza la historia irá redescubriendo habilidades en su interior que no son más que un deux ex machina sin ningún sentido.

Raised by Wolves

Pero si algo se lleva el mayor varapalo es la insufrible representación de la religión y elección del mitraísmo, quedando como una religión irreal, forzada e incluso incoherentemente ridícula. Con este escenario es imposible identificarse con ninguna causa, y mucho menos comprender a esos fanáticos quedando simplemente como eso, unos fanáticos que creen los que se les diga sin cuestionar nada. Supongo que Scott y compañía no tuvieron el valor suficiente de poner en su lugar, por ejemplo, a la religión cristiana.

Y el reparto tampoco es que ayude en exceso. Tanto los niños como los mayores son planos y tienen muy poca lectura: ninguno es lo suficiente bueno como para querer ponernos de parte de nadie. Ni siquiera contando con alguien como Travis Fimmel (Ragnar en ‘Vikingos‘) sentimos esa necesidad de apoyo, en parte por culpa de un papel despreciable y mal llevado desde el guión. Tenemos también Amanda Collin en el papel de Madre y Abubakar Salim en el de Padre, seguido de Niamh Algar en una línea similar a la de Fimmel.

Raised by Wolves

Si algo hemos de destacar por encima de otra cualquier cosa, son los paralelismos y las divergencias que iremos viendo entre las inteligencias artificiales y los humanos, dando lugar a choques interesantes que darán mucho que pensar. Lo demás se siente como un montón de morralla irrelevante y en exceso, e incluso cuando empieza a aflorar un poco de acción de fondo, da la impresión de que la serie no sabe muy bien qué dirección está tomando.

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Dejando a un lado todo lo malo, ‘Raised by Wolves’ tiene un tono impecable a la hora de transmitirnos un futuro sombrío. Gran parte de la trama gira en torno a cómo se sobrevive en la hostilidad de un mundo como es Kepler-22b, veremos cómo los niños deberán aprender a valerse por si solos, por si algún día los androides fallaran en su intento. Aquí vemos un proceso lento pero lógico, y nos recuerda la fragilidad de la que dependería la humanidad si esta se redujera a una simple colonia de recién nacidos.

Pero quitando todos eso, la serie no aporta nada nuevo e incluso nos choca que se haya renovado para una segunda temporada. Habrá que darle una segunda oportunidad, pero nuestra primera impresión es que es ofrece menos de lo que prometía.

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