Análisis de ‘Sea of Solitude: The Director’s Cut’, la edición del director exclusiva de Nintendo Switch

Publicado por: Adrián Ruiz
Sea of Solitude

‘Sea of Solitude’ debutó para el resto de sistemas en 2019 y se llevó por delante varios premios, a destacar el Juego de mayor impacto de The Game Awards y el Most Significat Impact de los Games for Change Awards. Se trata de un juego de aventuras sencillo pero elegante, desarrollado por Jo-Mei Games, y dirigido y diseñado por Cornelia Geppert. En palabras de Geppert, es el juego más íntimo y personal que ha creado.

Aquel mismo año EA se encargó de publicarlo en Switch, pero más adelante volvería a repetir lanzamiento de la mano de Quantic Dream. Se trata de una «edición del director» exclusiva para Nintendo Switch que renueva por completo el título original trasladándolo a nuevas audiencias.

La edición del director

‘Sea of Solitude: The Director’s Cut’ presenta varias mejoras y nuevos extras que el juego original no incluía, entre ellas contamos con nuevas voces (incluyendo doblaje en castellano), un guión renovado, modo foto, y otra serie de añadidos de menor calado. A más destacar el nuevo guión cambia la historia del original pero el trasfondo sigue siendo el mismo.

Sea of Solitude

En el juego controlaremos a Kay, una joven que sufre de una soledad tan fuerte que sus propios sentimientos se han vuelto contra ella. Exploraremos una ciudad vacía e inerte, rodeada de criaturas peligrosas, a la par que avanzaremos por estas ruinas para revelar por qué las emociones de Kay se han convertido en horribles monstruos: Kay deberá comprender sus sentimientos para superar la negatividad subyacente. En esencia, ‘Sea of Solitude’ se trata de un diálogo con nuestro yo interior, y de la búsqueda del amor propio.

Se trata de una experiencia trascendental transformada en un juego de mecánicas tradicionales. En este sentido nos encontraremos puzles y acertijos que deberemos resolver para seguir avanzando, al mismo tiempo que nos enfrentaremos a una narrativa en clave y un mensaje profundo. Y veremos una carga narrativa bastante pesada, si bien es cierto que ‘Sea of Solitude’ puede ser una catarsis personal de Geppert, aun así exprime al máximo las emociones solitarias y hay cierta universalidad en su mensaje, cualquiera puede identificarse con la historia.

Lado a lado, esta edición de Switch no cambia mucho en lo visual frente al juego original, pero añade nuevas características. Por un lado contamos con un modo foto que sigue el mismo concepto que el modo foto de muchos Triple A, e incluso el propio juego nos sugerirá de manera sútil los mejores momentos para sacar la cámara y capturar los mejores momentos de la aventura. Por otro lado ahora contamos con las bengalas brújula, unas bengalas que Kay podrá disparar y que sirven como mecanismo de defensa, pero también nos ayudarán a orientarnos y mostrarnos el camino a seguir.

Sea of Solitude

El juego expondrá (y con poca delicadeza) las relaciones de Kay con sus familiares, amigos y pareja, invitándonos a explorar el conflicto de nuestras relaciones con el resto de las personas. Es todo simbólico, por supuesto, pero no hay mucha sutileza y es fácil comprender el drama que esconde el dolor y los miedos de Kay.

Pero donde más flaquea ‘Sea of Solitude’ es en lo jugable. El juego es de mecánicas simples y en ocasiones ortopédicas, sin mucho margen de maniobra, pocas acciones, y en situaciones se siente superficial. La navegación en barco tiene una mejor ejecución, logra ser más natural y hasta nos recuerda a cuando navegábamos en el Máscaron Rojo de ‘Wind Waker’. Aun así disfrutar de este título en portátil le da puntos, y probablemente sea la mejor opción para unos controles poco exigentes.

En conclusión, ‘Sea of Solitude: The Director’s Cut’ es un juego corto que cualquiera puede completar en un fin de semana. Y aun así es un juego perfecto para explorar nuestro interior y hacer frente a nuestros temores. Es fácil ver en él cierto reflejo y entender lo que Geppert quiere contarnos, esto le otorga un valor único como experiencia poco común, única y con una historia íntima y profunda. Si lo que buscas son retos en forma de puzles, acertijos y rompecabezas complejos, no es lo que estás buscando. Pero si quieres algo más emocional, disfrutar de algo distinto, merece la pena darle una oportunidad.

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