Autopistas espaciales: un descubrimiento que nos permitiría viajar más rápido por el espacio

Publicado por: Adrián Ruiz
Guía del autoestopista galáctico

Viajar por le espacio no es ninguna tarea sencilla y es fácil soñar son una palanca que accionamos y de repente entramos en el hiperespacio como si fuéramos el mismísimo Han Solo en su Halcón Milenario. Pero incluso si tuviéramos la capacidad de viajar a la velocidad de la luz igualmente supondría un reto de enormes proporciones. Ya hablamos de ello una vez: si es complicado viajar a la velocidad de la luz, ¿se puede viajar a la mitad de su velocidad?

El espacio exterior es complejo y peligroso pero sobre todo un lugar extensamente enorme y lento. Lo mejor que podemos hacer para movernos a través de él es aprender a aprovechar al máximo su singularidad y su naturaleza. Y es aquí donde entra una reciente investigación que nos propone un modo de viajar más rápido a través del Sistema Solar: usando «superautopistas» espaciales.

De Júpiter a Neptuno

Un grupo de investigadores ha descubierto una manera de viajar mucho más rápido por del Sistema Solar a través de lo que denominan «superautopistas». Se trata de una serie de rutas que pueden, por ejemplo, llevar un asteroide desde Júpiter hasta Neptuno en menos de una década en lugar de casi un siglo. Estas rutas nos permitirían enviar naves espaciales a los confines de nuestro sistema de manera relativamente rápida, y servirían también para llevar un control de los cuerpos celestes cercanos a la Tierra y que podrían colisionar en nuestro planeta.

En el artículo publicado en la revista Science Advances los investigadores explican un poco la dinámica de estas rutas, formando una serie de arcos conectados dentro de lo que se conoce como variedades espaciales que se extienden desde el cinturón de asteroides hasta Urano y más allá. Esta «autopista» recientemente descubierta tiene la peculiaridad de que se mantiene inerte durante décadas, a diferencia de los millones de años que caracterizan la dinámica del Sistema Solar.

Las mejores estructuras de estos arcos se encuentran vinculadas a Júpiter y las enormes fuerzas gravitacionales que ejerce. Tanto la población de cometas de la familia de Júpiter que cuentan con unos períodos orbitales de 20 años, como los pequeños cuerpos del Sistema Solar conocidos como Centauros, están controlados por estas variedades espaciales en escalas de tiempo sin precedentes. Algunos de estos cuerpos terminarán chocando con Júpiter en algún momento, otros serán expulsados ​​del sistema.

Estas estructuras pudieron resolverse recopilando datos sobre millones de órbitas en nuestro Sistema Solar y calculando cómo encajan éstas dentro de las variedades espaciales que ya conocemos. Los resultados deben estudiarse más a fondo para poder determinar mejor cómo podrían ser utilizados por las naves espaciales, pero también para tener un mejor conocimiento de cómo se comportan tales variedades en las cercanías de la Tierra controlando los asteroides y meteoritos que acechan, así como la creciente población de basura espacial que prolifera entre la Luna y la Tierra.

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