Los obstáculos de viajar a Marte, un riesgo que muy pocos estarán dispuestos a asumir

Astronauta en Marte - Image: Unsplash
Publicado por: Adrián Ruiz

La NASA ya nos ha demostrado que es posible aterrizar un rover en Marte y China ha conseguido poner en órbita una de sus nuevas sondas especiales. Mientras tanto, promesas de un Musk soñador y cientos de entusiastas que esperan al día en que el ser humano ponga un pie en el planeta rojo.

Pero viajar a Marte plantea varios obstáculos de distintas envergaduras. No solo por el hecho de que ir hasta allí supondría un viaje de más de 6 meses sin retorno: estaríamos hablando de la misión espacial más cara de toda la historia.

Una cuestión de recursos

Un vuelo tripulado a Marte implica varios problemas que tendrán que solucionarse primero, como la radiación exponencial que afectaría a los astronautas, el aterrizaje en el planeta, o la necesidad de que la tripulación fuera autosuficiente pudiendo generar sus propios recursos. A nivel técnico no son problemas irresolubles y los avances en la ciencia permitirán encontrar una solución a cada uno.

Aterrizaje del rover Perseverance

El verdadero obstáculo de viajar hasta allí y asentar una colonia se trata de una cuestión de riesgos, recursos y de dinero. Y lo lleva siendo durante décadas, desde que la exploración espacial empezó a cobrarse sus primeras víctimas mortales.

Antes de cualquier viaje tripulado a Marte será necesario realizar unas cuantas misiones previas no tripuladas para poner a prueba los equipos y asegurar la viabilidad de la misión. Cuando hablamos de enviar astronautas al espacio no hay concesiones a cualquier margen de error, ni NASA ni cualquier otra agencia espacial permiten enviar tripulaciones sin poder garantizar que todos los equipos son seguros y han pasado todas las pruebas.

Por otro lado la tripulación no será lo único que tendrán que transportar estas misiones: se enviarán recursos naturales, combustibles, repuestos, hábitats modulares, etc. A las misiones no tripuladas habría que sumar varias misiones tripuladas con vistas a largo plazo, es decir, visitas que se prolongarían indefinidamente hasta que se pueda garantizar una vía segura de retorno. El simple hecho de construir una base permanente en Marte supondría toda una clase de retos difícilmente alcanzables, desde económicos hasta de viabilidad, construcción y de la propia seguridad.

Tomando de ejemplo la misión Mars 2020 y el rover Perseverance, esta misión ha tenido un desarrollo de más de 5 años y un coste 2.700 millones de dólares para enviar un rover de 2 metros de altura y apenas 1 kg de peso: solo viajar a la Luna supuso un coste de 5,2 billones de dólares.

Rover Perseverance. Fuente: NASA

Y no todo es una mera cuestión de peso y tamaño, de hecho es el menor de los problemas. El verdadero enemigo de una misión tripulada que va más allá de la Luna está en la radiación cósmica: a día de hoy sigue sin tener una solución eficaz y no tenemos nada para proteger a los astronautas en un viaje en que la radiación cambiaría exponencialmente. La gravedad también tendría sus efectos, tal como explicamos en nuestro artículo sobre cómo afecta la gravedad a los astronautas.

Actualmente lo más eficaz ante los niveles de radiación sería tratar de reducir el tiempo que tardaríamos en viajar de la Tierra a Marte. Eso implicaría aumentar el tamaño y el uso de recursos como el combustible y el comburente, lo que se traduce en un mayor gasto económico. Y aun así no evitaríamos que los astronautas recibieran radicación, siendo susceptibles a enfermedades como el cáncer.

Cuando lo que se financia es el riesgo

Financiar la exploración espacial no es algo sencillo. Para el programa Artemis la NASA solicitó al Congreso de los Estados Unidos un presupuesto de 3.200 millones de dólares: solo han recibido 850 millones. China por su parte tiene políticas más flexibles y se desconocen sus presupuestos, pero se estima que para Tianwen-1 gastaron alrededor 8.000 millones de dólares.

Cronología misión Artemis
De los 3.200 millones de dólares que pidió la NASA al Congreso para la misión Artemis, solo han recibido 850 millones

Es por ello que la NASA suele tener acuerdos con otras agencias espaciales como JAXA, ESA o Roscomos, recurre a empresas privadas como SpaceX para usar sus cohetes, y trabaja con científicos de todo el mundo para crear sus rovers, como los españoles que diseñaron el sistema MEDA del Perseverance. De este modo la agencia se asegura que tanto el Congreso como su gobierno no dejen de lado la exploración espacial para evitar quedar mal con las agencias de otros países.

¿Y cuánto costaría un viaje tripulado de la Tierra a Marte? Mucho más que esos 3.200 millones que la NASA quiere para Artemis. Es por ello que el mayor obstáculo al que se enfrentan no son los problemas técnicos que siempre tendrán una solución científica: el mayor obstáculo es el dinero, pero sobre todo la voluntad de los políticos.

Para comprender la magnitud del problema estaríamos hablando de varias misiones valoradas en miles de millones de dólares, y si una sola cosa sale mal puede echarlo todo por tierra con una perdida económica enorme. Si al fracaso de la misión le añadimos la perdida de toda una tripulación esto es algo que podría congelar la carrera espacial por un par de décadas: ningún político querría financiar más muertes de astronautas.

Aun así cabe un ápice de esperanza y podría haber dos claves para esto: China y SpaceX. Si el gigante asiático decidiera entrar en la exploración marciana con misiones tripuladas estaría dando lugar a una nueva carrera espacial por la conquista de Marte, y Estados Unidos se vería obligada a mantener su prestigio. Por otra parte SpaceX juega un papel fundamental en con el desarrollo de la Starship, que promete reducir significativamente el coste de las misiones espaciales.

Starship

Si nos fijamos en el programa Apolo tenemos el mayor ejemplo que existe: después de que la URSS lanzara el Sputnik, el primer satélite artificial, el Congreso le abrió sus puertas a la NASA dando lugar a misiones como la Apollo 11 que envió al primer hombre a la Luna. Y en cuanto la carrera espacial ya se consideraba una victoria americana, dejaron de financiar el programa.

Al final es todo una simple cuestión de dinero y política. Pero todo parece apuntar a que estamos entrando en una nueva era espacial donde cada vez hay más empresas privadas, países y científicos que están implicados. No sabemos si algún día llegaremos a pisar Marte, pero sabemos que sí lo están intentando.

Imagen: Unsplash
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