Tomanowos, el meteorito más impresionante hallado en Norteamérica

Tomanowos
Publicado por: Adrián Ruiz

Un superviviente en toda regla, un meteorito que sobrevivió múltiples megainundaciones y que llegó a la Tierra sin dejar rastro. Hablamos de Tomanowos, una roca fascinante con un nombre milenario y que fue descubierto en Oregón en el año 1902 por nativos americanos. Actualmente su nombre oficial es Willamette.

Se trata del meteorito más grande encontrado en suelo americano, y el sexto más grande del mundo. No hay rastro de ningún cráter a su paso y se cree que pudo haber caído sobre una enorme capa de hielo canadiense, para luego llegar flotando hasta el lugar donde fue descubierto.

Está compuesto de principalmente de un 91% de hierro con un poco de níquel, y su origen apunta a otro planeta.

El nacimiento de Tomanowos

Tomanowos es un meteorito de 15 toneladas compuesto de hierro y níquel, dos átomos estrechamente ligados a la formación planetaria. Cuando en una nebulosa planetaria hay suspendidos materiales de gas y polvo, estos se van atrayendo entre sí por la gravedad. El hierro y el níquel son los atraídos al centro con más fuerza al tratarse de los compuestos más pesados, formando parte del núcleo de un planeta.

Composición del núcleo de un planeta
Composición del núcleo de un planeta

De este modo sabemos que el meteorito Tomanowos proviene exactamente del núcleo de algún planeta de nuestra galaxia. Pero, ¿qué debe ocurrir para que algo así salga desde el interior de un planeta? Pues una colisión enorme.

La juventud del Sistema Solar era un entorno agresivo y hostil, algo que podemos comprobar perfectamente con los cráteres de la Luna. Entre todo este caos era muy habitual que algunos planetas aún en formación colisionaran con otros, creando impactos enormes, y, por supuesto, impresionantes lluvias de meteoritos. La mayoría de meteoritos que impactaron contra la Tierra o que siguen orbitando nuestra galaxia son consecuencia de todas aquellas colisiones que ocurrieron.

Con Tomanowos sabemos que viene de un protoplaneta que debió colisionar con otro hará unos 4.000 millones de años, y que acabó deambulando por el Sistema Solar hasta ser atraído por la masa de la Tierra hace relativamente 17.000 años. Recordemos que el Sistema Solar junto a todos sus cuerpos celestes empezaron a formarse hace 4.500 millones de años.

Y no fue descubierto por el ser humano millones de años después.

Su llegada a la Tierra

Se cree que el meteorito impactó sobre un enorme glaciar ubicado en Canadá. Durante varias décadas el glaciar fue transportando lentamente a Tomanowos hacía un estrecho que cortaba el río Fork de Montana.

Dicho glaciar bloqueaba unos 600 metros de corriente fluvial del valle y que dio lugar al altiguo y enorme lago Missoula. Hoy en día ya no hay restos de aquel enorme bloqueo, pero gracias a los registros de Joseph Pardee en la década de 1920 se sabe de su existencia.

Lago Missoula
Así quedó el estado de Montana tras la megainundación del lago Missoula.

De este modo la roca llegó hasta la presa provocada por el hielo y permaneció en ella hasta que el glaciar acabó colapsando por la presión del agua. Aquello provocó una de las mayores inundaciones que se hayan registrado nunca: la inundación de Missoula, que dio forma a los Scablands y cambiaron por completo el paisaje del estado de Washington.

Caído el glaciar, el meteorito permaneció dentro de un bloque de hielo que fue arrastrado por la inundación y acabó cruzando Idaho, Washington y Oregón. Al llegar a la altura de Portland el hielo se resquebrajó y la roca acabó siendo expuesta ante la atmósfera terrestre.

Fue el contacto de la lluvia con la troilita, un material muy presente en meteoritos, lo que fue desgastando su superficie hasta dejar el meteorito con el aspecto que tiene hoy en día, formando las múltiples cavidades de la roca.

Un descubrimiento con polémica

La roca fue descubierta en 1902 por un colono llamado Ellis Hughes que se encontró el meteorito y se las ingenió para transportar 15 toneladas durante tres meses hasta sus tierras. Una vez allí dijo a todo el mundo que la roca apareció en sus tierras, le construyó una cabaña, y empezó a cobrar entrada a todo el que quisiera verlo.

Tras terminar de desplazar el meteorito a sus tierras, Hughes construyó una cabaña, anunció que lo había encontrado en su propiedad y comenzó a cobrar veinticinco centavos por verlo
Tras terminar de desplazar el meteorito a sus tierras, Hughes construyó una cabaña, anunció que lo había encontrado en su propiedad y comenzó a cobrar veinticinco centavos por verlo

Pero no tardaron en venir los problemas. Primero un vecino le acusó de robarle el meteorito asegurando que había caído en su terreno e incluso llegó a «crear» un falso cráter utilizando explosivos. En juicio fue desestimado después de que otro vecino testificara que oyó explosiones dos días antes.

Por otro lado un abogado intentó quitárselo de las manos afirmando que si había caído del cielo no podía ser de su propiedad. Por si fuera poco, a la comunidad de Clackamas poca gracia le hacía que aquel hombre se llevara su roca sagrada «entregada por los dioses».

Pero fue en 1905 que el Supremo dictaminó que el meteorito era propiedad de la Compañía de Hierro de Oregón, la cual desconocía por completo la existencia de aquella roca. Tan pronto como se enteraron, sentaron a un guardia armado encima de ella, hasta que lograran vendérsela al Museo de Nueva York.

Respecto a la comunidad de Clackamas se les otorgó el derecho a visitar la roca cuando quisieran, así como un trozo del meteorito para que pudieran seguir rezando a sus dioses.

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